Hola, ¿qué tal estás?
Soy Blanca. Y te confieso algo: hay cosas que no me caben en un post de Instagram. Y que tampoco me sale escribir por ahí.
Lo que voy descubriendo en mí. Lo que me remueve. Las historias de las mujeres con las que trabajo y que se me quedan dentro… He normalizado que este sea mi día a día, pero a veces me paro y digo: «UAU». Y sé que muchas mujeres solo están viendo una parte de todo lo que pasa.
Así que he decidido escribirlas. Como le escribiría a una amiga. Sin prisas, sin fórmulas y sin intentar venderte nada en cada línea. Solo lo que me inspira el corazón.
Será que soy muy de los 90, pero algo muy fuerte en mí echa de menos las conversaciones reales con mujeres de cualquier parte. Por escrito. Como si hubiéramos vuelto a la adolescencia.
No sé si estás muy ocupada para esto, pero… imagínate que se vuelve real. Que, en medio de tanto automático y tantas tareas, creamos una tribu que se escribe cartas de verdad.
Si te apetece que te las mande a ti, déjame tu correo. Y si algún día una carta te llega, contéstame. Las leo todas, de verdad.
Un abrazo, Blanca
Déjame tu nombre y tu correo, y te llegará mi primera carta.
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Un poco de todo, como cuando te tomas un café con alguien de confianza.
Algunas veces te hablaré de mí: de cómo avanzo, de lo que me cuesta, de lo que voy soltando. Otras te contaré la historia de una mujer real, de hoy o de hace siglos, que vivió algo muy parecido a lo tuyo. Habrá reflexiones que me rondan la cabeza, y también esas realidades que casi nadie dice en voz alta.
No te prometo respuestas para todo. Te prometo verdad. Y que, al leerme, sientas un poco menos que eres la única a la que le pasa.
Estudié ingeniería biomédica e investigué el cáncer en Noruega. Buscaba respuestas en un laboratorio y no las encontré. Las encontré mucho más cerca: en mi propia historia, en mi cuerpo y en todo lo que había aprendido a callar.
Hoy acompaño a mujeres a soltar lo que les pesa por dentro. Pero, sobre todo, sigo aprendiendo. Y eso es lo que quiero compartir contigo.